Seguridad en redes sociales: ¿qué tan concientes estamos?

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Con la evolución de la tecnología y los nuevos usos que le damos a sus herramientas, hoy en día las relaciones interpersonales han cambiado notablemente.

La forma de hacer amigos, de conseguir trabajo e incluso pareja parece verse cada vez más influenciada por nuestra presencia en una red social, el medio de interacción de las personas en Internet en diversos temas.

Actualmente las redes sociales han sido utilizadas por las personas con diversos fines: relaciones interpersonales, laborales, promoción política y otras.  Incluso las universidades las utilizan para fomentar la gestión del conocimiento (entendida como la transferencia de conocimiento y experiencia que pueda ser utilizada como un recurso disponible para otras organizaciones), así, los docentes suben sus cátedras a la web y las comparten con sus alumnos y otros profesionales del área en diferentes partes del mundo.

Hasta aquí todo parecería apuntar a una mejora en la convivencia humana; sin embargo, de no tenerse en cuenta ciertos aspectos estas podrían convertirse en una herramienta que atenta contra nuestra seguridad.
Cuando nos suscribimos a una red como Facebook, My Space, Hi5, y otras proveemos de algunos datos personales que nos pide el propio sitio, que van desde la fecha de nacimiento hasta la ideología política y creencia religiosa.

Inocentemente, damos esta información porque asumimos que no corremos ningún riesgo, después de todo no le estamos dando claves de tarjetas de créditos, números de cuenta, etc.

Sin embargo, a veces la información que nosotros consideramos  como sin importancia (el nombre de la mascota, la película favorita, fecha de cumpleaños o de aniversario con su pareja), puede ser utilizada en los denominados “ataques de ingeniería social”, es decir del uso de nuestra información publicada para deducir o resetear contraseñas.

Del mismo modo la información que manejamos en nuestros perfiles puede ser utilizada por personas que buscan información vergonzosa acerca del usuario para acosarlo e incluso chantajearlo.

Hay que tomar en cuenta que la información que damos al crear estas cuentas va dirigida a destinatarios múltiples y es de libre acceso, tanto para nuestros amigos como para extraños.

Ataques a menores de edad
Hoy en día es mucho más común que nuestros hijos sepan más de las nuevas tecnologías.  Ellos suelen ser quienes nos enseñan el uso del modelo más actualizado de celular, de cómo subir fotos al Facebook y hasta como responder los mensajes que dejan otras personas en estos espacios.

Pero pocas estamos al tanto de cómo ellos utilizan estas herramientas para sí mismos.

Las afición hacia la tecnología que por lo general sienten los niños y los adolescentes los convierten en el blanco de predadores sexuales en la red, pues es fácil tomar otra identidad, hacerse pasar por una persona de su edad, utilizar un lenguaje juvenil, averiguar sus intereses y entablar una amistad con ellos.

Así se pretende crear relaciones de confianza con ellos y luego propiciar un encuentro presencial, que es donde generalmente se produce el ataque.

Entre otros peligros a los que se exponen los usuarios de las redes sociales, están los “ataques contextualizados”, como el  phishing  que se refiere al intento de adquirir información confidencial de forma fraudulenta, a través de correos falsos que normalmente recibimos como SPAM (correo basura). Estos correos llegan a nosotros luego de identificar nuestros gustos, aficiones y otra información que incluimos en nuestros perfiles.

Existen algunos proyectos que tratan de demostrar los peligros en las redes sociales. El último de ellos ha sido llevado a cabo por la Foundation for Research and Technology Hellas –FORTH-, sus investigadores crearon hace poco una aplicación que mostraba fotos de National Geographic en la página del perfil del usuario de Facebook que la agregue.

Pero esta aplicación tenía una propiedad invisible para el usuario: solicitaba archivos de imágenes de un servidor concreto, en este caso un servidor de pruebas del FORTH. Así muchos usuarios instalaran esta aplicación aparentemente normal, mandarían sin saberlo miles de peticiones de bloqueo a ese servidor, de tal modo sus dueños legítimos no lo podrían usar.

Los investigadores no hicieron ningún esfuerzo para promover esta aplicación entre los usuarios de Facebook y, sin embargo, en sólo unos días 1.000 usuarios ya lo habían instalado en sus ordenadores. El ataque resultante sobre el servidor usado para el experimento no fue demasiado severo, pero sería suficiente para bloquear una pequeña web, por ejemplo.

Cómo protegernos
Como punto de partida hay que entender que las redes sociales existen en función de promover la interacción social, que a la vez implica un intercambio masificado de la información, así que lo que hay que hacer es darle un uso adecuado a la información personal que publicamos.

  • Use contraseñas seguras, que no puedan deducirse fácilmente, puede intentar una mezcla de números y letras que pueda recordar.
  • Considere manejar 2 o 3 contraseñas diferentes para los diferentes sistemas a los que accede.
  • Restrinja su perfil, limite el acceso de personas desconocidas a su información personal.
  • No instale aplicaciones que desconoce, esta puede ser la puerta de entrada para averiguar su información privada.
  • Maneje con prudencia información que no quiere hacer totalmente pública.  Si quiere evitar que sus amigos o familia se enteren del bochornoso momento que pasó en una fiesta y que quedó grabado en un video, fácil: no suba el video ni lo comparta.
  • Reduzca la visibilidad de acciones, es decir las últimas actualizaciones del perfil: qué foto subimos, a qué amigo agregamos, qué información agregamos, etc.
  • No comparta las listas de contactos o restrinja  los usuarios con quienes puede compartir esa información.
  • Indique a sus hijos la importancia de no dar información  sensible como dirección, teléfonos, lugar de trabajo de los padres, ingresos económicos, etc.

La seguridad dentro de las redes sociales, que cada vez se hacen más populares, dependen sobre todo de nuestra propia educación y actitud hacia el mejor uso de estas herramientas.  De manera que no esperemos que sean los dueños de Facebook, My Space, Hi5 y otras las que nos protejan de  violaciones a nuestra privacidad pues somos nosotros los responsables de nuestra propia información: qué compartimos y con quiénes lo hacemos.

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~ por Claudia Rodríguez-Hidalgo en mayo 14, 2009.

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